La primera que aunque iba en el helicoptero de rescate, tenia miedo, miedo de que fuera solo un sueno.
La segunda es que la razon de su miedo era que sus pensamientos iban orientados a : "que tal vez la felicidad no era para ella". No nos pasa a nosotros algo similar? Al igual que Ingrid, quebrantos, dolores, verguenzas, impotencia y vejacion, desolan nuestro espiritu, haciendonos pensar que lo bueno de la vida, que lo justo, lo verdadero, no es para nosotros, se lo "merecen" otros, pero nosotros no, pues "somos indignos". Lo dejo con este otro pensamiento, pongase en la situacion de esta mujer, examine lo que ha pasado, y vea el nuevo mundo que se le acaba de abrir, y vera que su situacion tiene mucho mas que esperanza, Ingrid, se encontro literalmente con un mundo alegre de verla, de verla en libertad, pues aunque esta mujer estuvo cautiva, nunca perdio su libertad!



