La mente y el corazón son dos áreas de nuestra vida que están tan juntas que parecen lo mismo, aunque no lo son. La mente no siente, el corazón es más bien sensible. Cuando tomamos decisiones con la mente, éstas son hechas basadas en hechos, en razonamientos de viabilidad y podría decirles en fríos cálculos. Por otro lado, cuando las decisiones son hechas con el corazón, la base de ellas son los sentimientos propios o ajenos, las implicaciones de empatia y/o desprecio. Lo que hace un mundo de diferencia cuando sólo usamos uno u otro. Me parece a mí que siempre deberíamos usar de ambos en porcentajes iguales y/o medidos por nuestra conciencia. Pues la conciencia tiene la característica de ser el juez en todo tipo de decisiones. Por eso es necesario tener una conciencia en buenas condiciones, pues si ésta (la conciencia) está mal, nuestras decisiones estarán mal.
Como se puede tener una conciencia clara y cristalina? Bueno, muchos dirán que son las acciones justas y correctas, son las que la propician; y estoy de acuerdo, empero recuérdese que las buenas acciones son decisiones hechas sea con el corazón o la mente, lo que nos encierra en un circulo. Pienso entonces que para actuar y juzgar con cordura, debemos alimentar nuestro ser espiritual con cosas correctas, con cosas positivas, tales como La Biblia, como consejos de gente de buen actuar, desechando todo aquello que nos impulse a la malicia, el fraude, y lo obsceno o impropio.
Para limpiar cualquier mente, corazón y consecuentemente conciencia, lo que debemos hacer es cuidar que dejamos entrar en ellos. Entonces mucho ojo con el ojo, cuídese de lo que escoge para oír!



