El gobierno y la prensa internacional
DIARIO EL LITORAL DE SANTA FE http://www.ellitoral.com/
En un país dividido, el gobierno continúa dividiendo. Es el escenario que más cómodo le resulta. Es allí donde puede mostrar sin tapujos un estilo caracterizado por el enfrentamiento y el encono permanentes.
El problema no está en las concepciones ideológicas o en el modelo de país que pregona. De hecho, el gobierno tiene derecho a sostener y defender sus convicciones. La cuestión, otra vez, está en las formas, en los métodos prepotentes a los que se suele echar mano en cada una de las “batallas” que protagoniza.
A partir de mañana, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizará en la ciudad de Buenos Aires su 65º Asamblea Anual, con la presencia de los representantes de la mayoría de los diarios de América Latina y también de España.
Frente a la presencia de centenares de hombres de medios de comunicación de gran parte del mundo, el gobierno argentino está organizando una suerte de “contraacto” denominado Primer Encuentro Internacional de Medios y Democracia en América Latina. La Embajada de Venezuela acaba de informar a través de un comunicado que Hugo Chávez auspicia esta reunión paralela, que contará con la presencia del interventor del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), Gabriel Mariotto.
Se puede estar a favor o en contra de lo que uno o más medios de comunicación informan u opinan. Se puede estar a favor o en contra del gobierno. Incluso, se puede disentir con ambos sectores. El problema no está en cómo se piense, sino en los métodos que se utilizan para enfrentar al “enemigo” de turno.
El gobierno está en todo su derecho de organizar, desde otra perspectiva, un encuentro sobre medios. Pero no era necesario hacerlo el mismo día y junto a un aliado como Chávez, que ha arrasado a los medios de comunicación en su país.
El antecedente inmediato que refleja cuáles son los métodos de sectores afines al kirchnerismo ocurrió en las plantas impresoras de los diarios Clarín y La Nación. Integrantes del Sindicado de Camioneros bloquearon la salida de ambos diarios, exigiendo que los choferes encargados de la distribución se afiliaran a dicho gremio, y no a otro. Los responsables de estos medios de comunicación llamaron a la policía para que evitara tal atropello, pero ningún móvil se hizo presente. La Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas (SDDRA) pidió la intervención oficial, pero nadie contestó.
Finalmente, los choferes firmaron el acuerdo exigido por los hombres de Hugo Moyano, el líder sindical aliado del gobierno y representado en este caso por su propio hijo Pablo, quien en encabezó las reuniones para “convencer” a los choferes que distribuyen diarios.
Poco importó que la patota camionera violara el artículo 161 del Código Penal, que sanciona con prisión de uno a seis meses a quien impida o estorbe la libre circulación de libros o periódicos. Poco importó que violaran artículos de la Constitución Nacional y pactos internacionales pensados para defender la libertad de prensa. La policía cumplió la orden de no actuar, aunque los delitos cometidos hayan sido flagrantes
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