Se suele mantener a los moluscos en el agua de tres a cuatro años; durante este tiempo se forma sobre el núcleo una capa de 0,8 a 1,2 mm; no conviene que permanezcan sumergidos durante más tiempo, pues podrian enfermar, morir o sufrir la perla alguna deformación. En cualquier caso, los moluscos dejan de producir nácar en su séptimo año de vida.
Las perlas japonesas se recogen de noviembre a enero; en esos meses se detiene la segregación de nácar y la perla ofrece un oriente más bello.
Una vez recogidos los moluscos, se extraen las perlas, se secan y se procede a su clasificación en función de la calidad, el color y el tamaño. Tan solo un 10% de la producción total puede destinarse a joyas de calidad.
Se puede mejorar el color o modificarlo sometiendo las perlas a diversos tratamientos, como pueden ser el teñido, la irradiacion o el blanqueo. Los colores producto de la irradiación no son estables en algunas ocasiones.




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