En realidad lo caro no es el tiempo sino la forma de medirlo, al menos en este caso.
Se trata de un particular reloj de arena, donde en lugar de arena... hay diamantes.
Desde este blog hemos criticado en abundancia algunos objetos
que se diseñan con el solo fin de ostentar, al menos desde nuestro punto de vista.
Un ejemplo de esto, son los bolsos de más de 250 mil dólares.
Pero el punto no pasa por oponerse a todo lo que es caro o lujoso.
Este especial reloj de arena está en un hotel en Tailandia.
En un diseño completamente clásico, este típico reloj de arena es un reloj
de más de 10.000 kilates de diamantes, que van cayendo igual que
lo haría de tratarse de arena. El contraste de sus bases negras,
con el oro del reloj en si, es impresionante.
A eso le sumamos el brillo de los pequeños diamantes,
lo que resulta en una pieza de espectacular belleza.
Creo que este es el mejor ejemplo de
un objeto particularmente caro y hermoso a la vez, sin que los
materiales empleados causen un efecto ostentoso. Si uno
escucha la descripción tal vez le parezca así, pero al verlo se
comprende el sentido de esta pieza. Por supuesto que tiene más
sentido aún si está expuesto en un lugar donde la idea que se
quiere proyectar es lujo. Porque en este caso el límite que se
debe evitar es entre la ostentación y el verdadero lujo.
Por supuesto que la pieza tiene un valor más que importante:
nada menos de 6.400.000 dólares.




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