ALBAHACA: Dueño Todos los Santos.
Para baños lustrales. Para buena suerte. Para “despojar” y “santiguar” de malas influencias. Contra el mal de ojo. Quemada con incienso aleja los malos espíritus.
Se emplea machacada, en emplastos para las inflamaciones y en cocimientos para el estómago. La infusión de sus hojas y flores, calman el dolor de cabeza. El uso más común es como aromática, con alcohol para fricciones y baños estimulantes. Posee propiedades antidisminorreicas, carnitivas y antihipocondríacas.
La infusión de las hojas se emplea como remedio para la gonorrea y la diarrea crónica. Es antiespamódica. Para curar una dolencia que se sospecha producida por el “mal de ojo”, se toman tres gajos de Albahaca, un vaso de agua, una vela y la oración de San Luís Beltrán. Si el enfermo que es por lo común un niño, no está demasiado débil y puede incorporarse, el santiguador le hace sostener la vela y el vaso. Es necesario también un crucifijo, que se introduce en el vaso con la albahaca. Al comenzar a recitar la oración, el que santigua toma en una mano un gajo y en la otra el crucifijo. Si no sabe de memoria la oración, la leerá empuñando juntos la albahaca y el crucifijo.
A la par que recita de memoria o lee la oración, va haciendo cruces con la albahaca sobre el paciente, primero en la frente, en el pecho, en el vientre, en las rodillas y en los pies. Al terminar, reza tres “padre nuestro”, tres “credos” y tres “ave María” . La vela se deja encendida hasta que se consuma. En rigor deben ser tres y en horas distintas las personas. Se santigua los viernes que es el día indicado, aunque en todo momento es beneficioso santiguarse “porque quita la salación”.
Tres baños de albahaca de todas las especies, con azucenas y rosas blancas, bastaran para saturarse de sus grandes virtudes y atraer las buenas influencias.
Una “limpieza” excelente para atraer la buena suerte a una casa, se realiza de la forma siguiente: Las albahacas se tienen durante 7días en un lugar apartado y donde nadie ponga el pie y al mismo tiempo, durante 5 días consecutivos se tendrá a la cabecera de la cama, lo más cerca posible de la almohada, una yema de huevo con miel de abeja que se arrojará después en un herbazal alto y tupido. Se cocinan sin condimento 7 pelotas de maíz y se abandonan en 7 esquinas, calculando el que practica este, que su casa quede situada en el centro de esas 7 calles. En los templos “kimbisa”, cuando un iniciado cae en trance y ya se sabe el “Padre” que “Palo” (espíritu) va a posesionarse de aquél, se le rocía el cuerpo junto a la “nganga” o caldero con la “chamba”, el aguardiente del ritual. Ya en posesión del nuevo “ngombe” (médium), inmediatamente se le lavan los ojos con “mamba” (agua preparada con albahaca, grama, vino seco y otros ingredientes) para que “vean las cosas del otro mundo”.
Para estos casos de matrimonios demorados, en que el galán da largas a la novia, etc., se prepara con albahaca una esencia muy efectiva para tales circunstancias: jugo de albahaca, heno tostado, agua bendita y agua de azahar, agua de la tinaja de Oshún, vino seco o aguardiente de Islas.
ALBAHACA ANISADA: Dueño Obatalá.
Hervida o sin hervir, para purificaciones o “despojos” corporales. El aroma, usado en pañuelos de colores, según el Angel de la Guarda de cada cual, contra el mal de ojos. El cocimiento de sus ramas y raíces, para dolores de cólicos y gases.
ALBAHACA DE CLAVO: Dueño Todos os Santos.
Para despojos corporales. El zumo vertido dentro del oído apaga los zumbidos o dolores “saca el viento” que puede estar y producir un ruido incómodo. Con el cocimiento del cogollo, Oddúa alivia los dolores de la menstruación. Con el zumo de las hojas, que se extrae mediante la presión de los dedos índice y pulgar, aplicado a los ojos cura un orzuelo rebelde.
ALGARROBO: Dueño Oggún, Changó y Bokú.
No debe faltar en un Omiero de asiento.
Es muy venerado. Con sus hojas se cubre a Changó. Las raíces son muy valiosas para “prendas” y resguardos. Alimenta a las “ngangas”. Las “prendas” que se entierran debajo del algarrobo, alcanzan una extremada potencialidad. Los resguardos que se construyen para acompañar a personas extremadamente cobardes o los que carecen de constancia y de firmeza para la realización de un empeño, se hacen con esta planta.
Con sus savia prepara el mayombero un veneno ligeramente activo, pero administrado en gotas, prudentemente fortalece el cerebro. Con la resina pulverizada se tratan las llagas y las hojas desmenuzadas, reducen las hernias. El cocimiento de las hojas, con zarzafrás y limoncillo, es magnífico para la tos.
ALGODÓN: Dueño Obatalá, Babbadé, Ochanlá, Babá Lubbo, Alamoreré.
Para calmar el dolor de oídos, los capullos del algodón verde, después de sumergidos en agua no muy caliente, se exprimen lentamente dejando caer unas gotas dentro de la oreja.
Con las semillas machacadas y ligadas con sebo de Flandes, se compone un emplasto que madura rápidamente los tumores. El cocimiento de las semillas, se toma en casos de bronquitis o de asma. El cocimiento de la raíz, es excelente para regular el menstruo. Si se hace muy concentrado sirve de abortivo.
La flor, en lustraciones, elimina las impurezas que mantienen en mal estado físico y en su consecuencia moral, al individuo que no se haya purificado por completo, etc.
Las hojas de algodón se emplean en el “Omiero del Asiento”.
“En gran resumen como Obi ( el coco) a semejanza del algodón, no puede disociarse de Obatalá, pues es imprescindible”.
ALMACIGO: Dueño Eleggúa, Changó.
Los cocimientos de sus cogollos cortan el resfriado intestinal. Los de la raíz, corteza y cogollo, para las diarreas sanguinolentas. La resina se aplica en los parches sobre las heridas producidas por clavos, latas u otros objetos herrumbrosos para preservarse del tétanos. Para el catarro: “Un cocimiento al acostarse y además poner cuatro o cinco hojas cruzadas, debajo de la almohada”. Para el resfriado de los niños: Envolverles los pies con las hojas tibias.
Para el vientre, diarreas, cólicos y gases: una cataplasma de almácigo es más efectiva. Las hojas frescas se extienden en la cama en la parte que se acuesta el paciente.
No debe olvidarse que el almácigo tiene más virtud el Viernes Santo, como otras plantas medicinales y que para curar “no se ofende a Dios cortándolo”, pues su misión es curar y sobre todo, que se sepa, “que con ese palo no se hace nada malo”. “Es un palo médico nada más”. Es “espanta brujo” y “purificador”. En baños para buena suerte y “limpiezas”, se mezcla con la cuaba, la aguedita y el yagrumo. El humo que desprende la resina quemada con un diente de ajo, ahuyenta las malas influencias.
El fuego no lo ataca. Acaba con todos los matojos y palos que estén a su alrededor, pero a él no se le arrima por nada la candela y lo respeta dondequiera que esté.










