Patakin
El camino de la Guerra de Abita y Orunmila
Abita desde hacía tiempo quería medirse con Orunmila pues éste cada vez que Abita perjudicaba a alguien con sus trabajos, Orunmila lo salvaba. Entonces Abita preparó a todos sus adeptos, los Ashumulei -hechiceros-, para derrotar a Orunmila, preparó un trabajo y citó a Orunmila para pelear. Orunmila hizo osorde y se vio éste Ifá. Preparó el ebbó para la lucha y llamando a su ayudante Ogún se hizo ashinimá y mandó a Ogún al monte a buscar ewé yilobo que era el único que derrotaba a Abita. Orunmila le dijo a Ogún: Déjame pelear a mí solo, mi última arma la emplearé si Abita juega sucio en la lucha.
El día de la lucha llegó, fue un viernes que es día de perturbaciones, empezaron por hacer proezas; pero Abita tenía un iyeká -un polvo maléfico- y en un descuido de Orunmila se lo sopló y éste cayó fulminado. Todos los secuaces de Abita cantaron y bailaron pues Orunmila estaba Ikú, lo metieron en su casa y se reunieron el sábado para acordar:
1ro. Hacer todo lo posible porque Ela no reviviera.
2do. Si Ela volvía en sí, que no lo dejaran levantarse.
3ro. Si Ela se levantaba, que no lo dejaran llegar a su tablero para que no pudiera llamar a los Imolé del cielo.
Abita y todos los Ashumuleí estaban de guardia y llamaban a todo el mundo para que vieran a Orunmila que estaba Ikú. Orunmila que no estaba muerto pues el ashinimá que había hecho lo había evitado y el iyeká sólo lo había adormecido y el domingo cuando menos lo esperaban, Orunmila recobró el conocimiento y agarrando el gajo de pomarrosa -ewé yilebo- que tenía al lado, empezó a cantar:
"Ewé Yilebo Iguí Deré Iná Bakuaré Korawó Korawó
Iná Bakuré Oye Oye Nilé Awó".
Orunmila es como la pomarrosa, árbol duro que el fuego de la brujería ataca; pero no puede con él; la brujería se va de la casa del Awó. Y según cantaba golpeaba a los Ashumuleí, destruyéndolos a todos. Abita, al ver esto, no le quedó más remedio que aceptar que con Orunmila no podía y que era Apataki Imalé Alakaiyé -el principal de los Orishas-..










